¿Sabias que
En una época en la que se da el pomposo nombre de turismo espacial a un carísimo vuelo que se eleva apenas un centenar de kilómetros sobre la Tierra, el viaje de la sonda Voyager 1 se sale de lo fácilmente comprensible. En términos comparativos, si el Sol fuese una esfera que ocupara la superficie del parque del Retiro de Madrid y la Tierra fuera una bola de siete metros de diámetro situada en Segovia, entonces el planeta más exterior, Neptuno, caería en un lugar tan lejano como Estocolmo. En este modelo a escala, la invisible partícula que sería la Voyager 1 habría recorrido ya, desde su lanzamiento en 1977, más del triple de la distancia que separa la capital sueca del jardín madrileño.

















